Pocas cosas frenan más una venta que un papel que falta cuando ya hay comprador. La buena noticia: la lista es conocida, casi todo se puede pedir con antelación y nada es especialmente difícil de conseguir. Aquí la tienes completa — con las particularidades de Cataluña, que tiene un par de documentos propios — y ordenada por el momento en que la necesitarás.
Para poder anunciar la vivienda
- Certificado de eficiencia energética (CEE): obligatorio para anunciar y para vender. Lo emite un técnico tras visitar la vivienda y suele costar en torno a 100 €. Si ya lo tienes de antes, comprueba que sigue vigente (dura 10 años).
- Cédula de habitabilidad: en Cataluña es obligatoria para vender. Acredita que la vivienda cumple las condiciones mínimas para vivir. Revisa su vigencia: las más recientes duran 15 años, y si está caducada la renueva un técnico (con visita y tasas, normalmente entre 100 y 200 €).
Estos dos son los que más se olvidan y los únicos que dependen de la agenda de un técnico — por eso conviene pedirlos la primera semana, no cuando ya hay oferta sobre la mesa.
Para acreditar que la vivienda es tuya (y cómo está)
- Escritura de compraventa: tu título de propiedad. Si la vivienda te llegó por herencia, el título es la escritura de aceptación de herencia.
- Nota simple del Registro de la Propiedad: la "radiografía" oficial de la vivienda — titularidad, superficie registrada y cargas (hipotecas, embargos). Se pide online por unos pocos euros y el comprador (y su banco) la van a mirar con lupa.
- DNI o NIE vigente de todos los propietarios: si hay varios titulares, todos firmarán.
Los papeles del día a día de la vivienda
- Último recibo del IBI: acredita que está al corriente del impuesto municipal.
- Certificado de estar al corriente con la comunidad: lo emite el administrador o el secretario de la comunidad y es necesario para escriturar. Pídelo con unos días de margen.
- Últimas facturas de suministros (luz, agua, gas): para el cambio de titularidad del comprador.
- Estatutos de la comunidad y actas recientes, si el comprador los pide: derramas aprobadas o pendientes deben conocerse antes de la firma.
- ITE del edificio: en fincas antiguas, el comprador o su banco pueden pedir la inspección técnica del edificio. No la tramitas tú (es de la comunidad), pero conviene saber si está pasada.
Si tienes (o tuviste) hipoteca
- Certificado de deuda pendiente: lo emite tu banco y dice exactamente cuánto queda por pagar. En la firma, ese importe se retiene del precio para cancelar la hipoteca.
- Cancelación registral: si terminaste de pagar la hipoteca hace años, puede que siga inscrita en el Registro. Hay que cancelarla formalmente (notaría + Registro) para vender sin cargas — es un trámite del vendedor y mejor descubrirlo pronto que en la semana de la firma.
La nota simple te dice hoy lo que el notario te diría el día de la firma. Pedirla la primera semana es la forma más barata de evitar sustos.
Casos particulares
- Herencia: además de lo anterior, la escritura de aceptación de herencia inscrita y los impuestos de la herencia liquidados. Sin eso, no se puede vender.
- Divorcio o separación: si la vivienda era de ambos, el convenio o la escritura que acredite cómo quedó el reparto.
- Vivienda alquilada: el contrato de alquiler vigente — el inquilino tiene derechos (incluido, en su caso, el tanteo) que hay que respetar en la venta.
El orden inteligente: papeles y precio a la vez
Reunir la documentación no es un trámite aparte de la venta: es parte de la estrategia. Mientras el técnico prepara el CEE y pides la nota simple, avanza en paralelo con el otro pilar — saber cuánto vale tu vivienda y a qué precio tiene sentido salir. Así, cuando todo esté listo, sales al mercado sin esperas.
La valoración no necesita documentos: con la dirección y los datos básicos te damos una horquilla de partida con precios de cierre reales, gratis.
Y si prefieres no perseguir papeles: parte de nuestro trabajo en una venta es precisamente coordinar toda esta documentación — pedir lo que falta, revisar vigencias y llegar a la firma con todo atado.
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